domingo, 2 de diciembre de 2012

África llora (Alberto Vázquez Figueroa)


Un grupo de niños, con algunos adultos, huye despavorido de su poblado etíope. Sobreviven, quienes lo logran, a la violencia humana y animal, ambas lo mismo, ambas salvajes. Cuando el autor tuvo noticia de esta desesperada peripecia escribió este libro donde la esperanza parece brillar como una estrella que apenas se percibe en el cielo y se mira desde un suelo asolado por fuegos mortales, intereses egoístas, dantescas hazañas conformadas por todos los defectos capitales habidos y por haber.

Recordarme que estas cosas pasan y contarlas con tu precisión, Alberto, no me deja indiferente. Llevo conmigo la pena del hombre feliz que no vive en un mundo justo. El optimismo tiene más ventajas que inconvenientes. Si las cosas salen mal, los optimistas creemos que mejorarán más adelante. Que después del hambre, de la orfandad, la masacre, la violación, la humillación, la tortura, que después de tanta muerte provocada haya una esperanza de vida digna, un vestigio de ser humano sin trauma: alimenta la ilusión de secar tus mejillas, África, y verte sonreír.