domingo, 2 de agosto de 2015

Me ha visto un OVNI


La mosca que interrumpe mi meditación me recuerda que soy distraído por defecto. Durante la relajación consigo contar más de tres exhalaciones: todo un mérito para mí. El resto de la respiración me pierdo en pensamientos convulsivos. Pero lo que ocurrió ayer extinguió la dispersión con la que filtro casi todas las perspectivas que tengo sobre la vida. Anoche cuando escribía junto a la ventana abierta, oh, bendita ilusión, sentí que alguien me miraba fuera del balcón. Enfoqué a mi observador con mucha concentración. Se trataba de una esfera luminosa de tres zancadas de diámetro y dos tripulantes en su interior. Ya no soy el mismo desde que me ha visto un OVNI. La nave reposó un instante flotando dos palmos sobre la grava del jardín, sin despertar a los pájaros ni dañar las hojas de las palmeras. Sí es verdad que ladraron unos perros que nadie escuchó. ¿Para qué mentir? Ahora me resulta intensamente difícil no darme transcendencia, no proyectar mi atención en mi persona como sujeto avistado. ¿Quién sabe? Quizás aparezca una mosca y cambie mi percepción.