sábado, 17 de febrero de 2018

Para encontrarte vivo

Frodo, ¿estás bien? No sé dónde estás para saberlo. Tu desaparición ha puesto mi cara roja.
Nadie te ha visto. ¿Será que no eres más grande que cualquier problema?

Me mata la pena, la posibilidad de una primavera sin ti, la nube con forma de gato, la alegría del sol. Eres un centro, Frodo, una espiral roja.

Más allá de la ventana pregunto qué le duele a un perro de la calle. ¿Contra el sufrimiento tu alivio es la muerte, Frodo?

Deseo que este presunto final no aceche mi sueño, que no me muerda la rabia en una mejilla.

¡Yo soy el animal que habla, Frodo! ¿Comprendes? Espera un poco si puedes luchar porque voy a salir a encontrarte vivo, a adoptar para ti un mundo doméstico, un calor amarillo como una naranja.

Frodo, ¿me oyes? ¿Estás bien? No sé dónde encontraré tu cuerpo.

Aguarda, mi dócil salvaje, que yo soy el humano. Tengo en la medicina el remedio del atajo. Si los niños dan por hecho que entiendes las palabras, ¿por qué no pasas por mi puerta? Eres bienvenido en esta casa. Quédate y contempla a mi cuidado trece años de placer.

Responde a mi pregunta. Me regreso al sueño donde tu imagen posa como un dios olvidado, un animal maldito.  ¿Dónde estás para encontrarte vivo?